La sierra madrileña de Guadarrama se ha convertido en un emplazamiento pintoresco, consolidado por un catálogo de viviendas locales a conservar y una serie de normativas urbanas que velan por mantener intacta tanto la imagen arquitectónica de la sierra como el valor ecológico de la misma, por la destacable presencia de robles, fresnos y encinas entre otras especies. El proyecto participa de estas reglas locales hacia el exterior para configurar un espacio contingente a las demandas y deseos de sus habitantes. 

El perímetro del proyecto -un muro de ladrillo visto al exterior y blanco hacia el interior- funciona como soporte de una arquitectura doméstica más pequeña -unos volúmenes de ladrillo tosco visto- destinada a los programas específicos de la vivienda. Estas pequeñas arquitecturas se ensamblan dentro del espacio soporte permitiendo un uso abierto e indeterminado.

La organización de estos pequeños volúmenes de ladrillo da como resultado una circulación continua que rodea un núcleo central. Una cocina, un salón y una estancia exterior forman parte de la secuencia del recorrido. Las experiencias interior/exterior se desplazan gracias a los lenguajes de una construcción de muy bajo coste. Los pequeños volúmenes de ladrillo visto tienen el lenguaje del exterior pero operan en el interior del perímetro principal y la construcción en blanco de este perímetro principal establece un código asociado al interior pero que contiene una estancia exterior, donde se conserva la encina de mayor porte de toda la parcela. 

Autores: Rodrigo García, Maciej Siuda, Gonzalo del Val 
Superficie: 410.60 m2
Instalaciones: Nieves Plaza
Estructuras: Mecanismo SL

Aparejadores: Dirtec Arquitectos Técnicos. Javier González, Javier Mach 
Fotografía: David Díez. DDZ
2012-2016